Qué es
El Compresor de Imágenes hace más liviana una foto sin cambiar su formato, recodificándola con el nivel de calidad que elijas.
Por qué importa
El peso es lo que vuelve lenta una página, rebota un correo y hace fallar una subida. Una foto recién salida de un celular suele pesar de 4 a 8 MB, y casi nada necesita eso: una imagen mostrada a 800 píxeles de ancho en un sitio hace el mismo trabajo con una fracción del tamaño.
La mayoría de los formularios que rechazan tu foto no rechazan la imagen, rechazan los megabytes.
Cómo usarlo
- Agrega la imagen.
- Elige el nivel de calidad y mira cómo cambia el tamaño estimado.
- Compara antes y después, y descarga.
Encontrar el nivel adecuado
La compresión es una perilla, no un interruptor. Alrededor del 80% de calidad es donde la mayoría de las fotografías dejan de distinguirse del original perdiendo más de la mitad de su peso. Por debajo del 60% los artefactos empiezan a notarse, primero en los degradados suaves como el cielo y la piel.
Dos casos se comportan distinto. Las capturas con texto se degradan antes que las fotografías, porque la compresión difumina los bordes nítidos. Las imágenes que se van a editar de nuevo conviene comprimirlas al final y no al principio: cada guardado acumula la pérdida.
Si el archivo pesa porque es enorme en píxeles y no en calidad, redimensionarlo hará más que comprimirlo. Para eso usa el redimensionador.
No se sube nada
Toda la operación funciona dentro de tu navegador. Tu archivo nunca se envía a un servidor, nunca se guarda y nadie más lo ve. No hay cola, ni tope diario, ni cuenta: el único límite real es tu propio dispositivo.